Boletín de SOMETCUBA Volumen  6  Número 1 Enero 2000

VERIFICACION DEL PRONOSTICO PARA 1999 DE LA ACTIVIDAD CICLONICA EN EL ATLANTICO NORTE

por Maritza Ballester Pérez Instituto de Meteorología, CITMA.
Cecilia González Pedroso
y
Ramón Pérez Suáres

El comportamiento de la actividad ciclónica en 1999 cumplió con las expectativas, ya que la temporada se presentó activa, tanto en el número de ciclones tropicales desarrollados como en la intensidad que ellos alcanzaron.

En la Tabla 1 se muestra el comportamiento de los pronósticos emitidos el 2 de mayo (Ballester et al. 1999a) por medio de la comparación entre los valores pronosticados (P) y reales (R) de las variables, que se consideran en el método de pronóstico estacional diseñado por Ballester et al. (1999b). También se comparan las desviaciones normalizadas de estos valores (DP y DR, respectivamente), tomando en cuenta los promedios para el período 1966 – 1998. Como norma se toman los valores de las desviaciones oscilando entre ±0.5.

Las variables pronosticadas son:

CT - cantidad de ciclones tropicales (tormentas tropicales más huracanes).

H - cantidad de huracanes.

PDH- potencial destructivo de los huracanes.

At - cantidad de ciclones tropicales a formarse sobre el área oceánica.

Car- cantidad de ciclones a desarrollarse en el Mar Caribe.

GM – cantidad de ciclones a desarrollarse en el Golfo de México.

El potencial destructivo de los huracanes, que es una medida del potencial del huracán para la destrucción por viento y surgencia (Gray, 1988), no se presentó de forma explícita en las emisiones de los pronósticos. Se debe señalar además, que los pronósticos del día en que se desarrolla la primera tormenta tropical (Com) y del día en que se disipa el último ciclón (Fin) tampoco se expresaron en las predicciones emitidas. Estos dos predictandos se tienen en cuenta para la confección del pronóstico en Cuba y se estiman mediante el método de Ballester y González (1996). Los promedios se obtienen por tanto para el período 1966 – 1994 de la muestra dependiente que le corresponde.

En la Tabla 1 se puede apreciar que los pronósticos que involucran toda la región atlántica fueron buenos, ya que se previó una actividad por encima de lo normal y ésta se presentó así en los casos de las variables CT, H y PDH. La elevada cifra del potencial destructivo se debió fundamentalmente a que cinco de los ocho huracanes desarrollados fueron intensos (Categoría 4), con vientos máximos superiores a los 200 Km/h.

Las predicciones de los días de comienzo y final de temporada resultaron aceptables, si se considera que los signos de las desviaciones coincidieron. Se predijo un comienzo relativamente temprano dentro de la norma y resultó temprano, mientras que el final previsto algo tardío dentro de lo normal fue tardío en realidad.

En cuanto a los pronósticos por áreas, se tiene un buen cumplimiento para la región del Golfo de México, con el desarrollo del huracán Bret y la tormenta tropical Harvey.

Tabla 1. Comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica para 1999 en el Atlántico Norte.

Variables

P

R

DP

DR

CT

11

12

0.6

0.8

H

8

8

0.9

0.9

PDH(x104KT2)

85

145

0.6

1.9

At

8

7

0.6

0.2

Car

1

3

-0.1

1.7

GM

2

2

0.2

0.2

Com *

177

163

-0.4

-0.9

Fin *

314

325

0.4

0.8

             * Se expresan en días julianos.

En el Océano Atlántico se desarrollaron las tormentas tropicales Arlene y Emily, así como los huracanes Cindy, Dennis, Floyd, Gert y José para un total de siete ciclones tropicales. Aquí se esperaba que el comportamiento de la actividad ciclónica en el área fuera por encima de la norma, y éste resultó normal. No obstante, los signos de las desviaciones coinciden.

En agosto se emitió una actualización de la predicción estacional (Ballester et al., 1999c), donde se reafirmaban los criterios expresados en la emisión anterior. En ambas predicciones se planteaba, que la probabilidad de que el Caribe fuera afectado por al menos un ciclón tropical proveniente del Atlántico era alta (90% – 85%), lo que se cumplió con la afectación del huracán José sobre las islas del grupo norte de las Antillas Menores.

El Caribe resultó más activo que lo predicho, dado por el desarrollo de los huracanes Irene y Lenny, además de la tormenta tropical Katrina, con apenas unas seis horas en ese estado.

El pronóstico para Cuba en términos de probabilidades se mantuvo en un 80% de afectación por al menos un ciclón tropical. Ese valor estimado era algo superior a la frecuencia normal. La predicción para Cuba se cumplió al ser afectada por Irene en el mes de octubre. Atendiendo al pronóstico del día de desarrollo de la primera tormenta tropical en junio (día 177) y del día de disipación de la última en noviembre (día 314), se dejó abierta la probabilidad de afectación a Cuba para cualquier mes que conforma la temporada ciclónica en el Atlántico.

En general, la actividad ciclónica en 1999 fue favorecida por el ambiente anticiclónico que prevaleció durante la temporada en la troposfera alta de la cuenca del Caribe y del Atlántico tropical. Dicho ambiente se relacionó con las condiciones de enfriamiento existentes en el Pacífico Ecuatorial Oriental, con una anomalía media para la región Niño 3.4 igual a – 0.9º C. Un ejemplo de la situación predominante de los estes en la troposfera alta de la cuenca caribeña se muestra en la Fig. 1, a través de los valores medios de la componente zonal del viento en el nivel de 200 hPa en los meses de julio a octubre.

Otro factor contribuyente al desarrollo de los ciclones tropicales en la región fue el calentamiento presentado en las aguas del Atlántico tropical, con una anomalía media en la temporada de 0.4º C en la región comprendida entre los 5 - 20 grados de latitud norte y los 30 - 60 grados de longitud oeste; además de los oestes prevalecientes en la estratosfera ecuatorial.

imagen_maritza.jpg (42753 bytes)
Fig. 1 Valores medios de la componente zonal del viento (m/s) en el nivel de 200 hPa en los meses de Julio a Octubre de 1999.

Perspectivas para el 2000

Se espera que la temporada ciclónica del año 2000 tenga un comportamiento de normal a activo, debido fundamentalmente a la conjugación de dos factores que deberán favorecer la actividad en la región del Atlántico Norte, estos serán:

  1. La ausencia de un evento ENOS, según las tendencias previstas de la temperatura superficial del Pacífico Ecuatorial Oriental (Boletín del Centro de Predicción Climática de los Estados Unidos, noviembre 1999) y del Indice IE (Boletín del Centro Nacional del Clima de Cuba, noviembre 1999).

  2. El calentamiento en la franja tropical del Atlántico Norte.

El factor adverso a la intensificación de los ciclones tropicales estará dado por la presencia de una fase relativa de los Estes de la Oscilación Cuasi – Bienal del viento estratosférico ecuatorial.

El pronóstico para el año 2000 de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte será emitido el próximo 2 de mayo.

 

Agradecimientos

Se agradece la colaboración de la colega Milagros Sarmientos y de los Departamentos de Pronósticos del Tiempo, Centro de Cálculo y del Centro Nacional del Clima para la confección de este trabajo.

 

Referencias.

Ballester, M. y C. González (1996): Un método para el pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte. Boletín de la Sociedad Meteorológica de Cuba, Vol. 2, No.1.

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (1999a): Pronóstico para 1999 de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte. INSMET. 1p.

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (1999b): Pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico, el Golfo de México y el Caribe. Boletín de la Sociedad Meteorológica, Vol. 5, No.2. http://www.met.inf.cu

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (1999c): Pronóstico para 1999 de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte. (Actualización). INSMET. 1p.

Gray, W.M. (1988): Summary of 1988 Atlantic Tropical Cyclone Activity and verification of author´s Seasonal Forecast. Preprint. Dep. of At. Sc. Colorado State University. 49 pp.


Autoria del Boletín: Alejandro Bezanilla
Copyright © 2000 Sociedad Meteorologica de Cuba
Última modificación: March 08, 2000

Homepage Institute of Meteorology

Acerca de este Boletín

contactenos

Sociedad Meteorológica de Cuba