SOMETCUBA Bulletin Volume  7  Number 1 January  2001
Cuban Meteorological Society
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VERIFICATION OF THE CYCLONE ACTIVITY FORECAST ON THE NORTH ATLANTIC FOR THE 2000

by Maritza Ballester Pérez

Weather Forecast Centre of the Institute of Meteorology, CITMA
and Cecilia González Pedroso

(Only Spanish version available)
Los pronósticos para el 2000 calificaban al comportamiento de la temporada como normal, atendiendo a las características de la circulación atmosférica subtropical prevalecientes en el mes de abril y a los valores medios (para el período enero – marzo) de la temperatura superficial del mar en la franja tropical del Atlántico Norte. Por otra parte, no se esperaba que se desarrollara un evento ENOS (El Niño / Oscilación del Sur), lo que indicaba que la circulación troposférica superior favorecería a la actividad ciclónica en el Atlántico. Compensando esa situación se tenía la presencia de una fase relativa de los Estes en el flujo estratosférico ecuatorial durante la temporada. Estas dos últimas condiciones también motivaron a que se obtuvieran pronósticos de la actividad ciclónica cercanos a la norma.

El comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica emitidos el 2 de mayo ( Ballester et al. 2000a) para la región atlántica se muestra en la Tabla 1. El análisis se realizará por medio de la comparación entre los valores pronosticados (P) y reales (R) de las variables, que se consideran en el método de pronóstico estacional diseñado por Ballester et al. (1999). También se compararán las desviaciones normalizadas de estos valores (DP y DR, respectivamente), tomando en cuenta los promedios para el período 1966 – 1998. Como norma se toman los valores de las desviaciones oscilando entre ±0.5.

Las variables pronosticadas fueron:

CT - cantidad de ciclones tropicales (tormentas tropicales más huracanes).

H - cantidad de huracanes.

PDH- potencial destructivo de los huracanes.

At - cantidad de ciclones tropicales a formarse sobre el área oceánica.

 Car - cantidad de ciclones a desarrollarse en el Mar Caribe.

GM - cantidad de ciclones a desarrollarse en el Golfo de México.

El potencial destructivo de los huracanes, que es una medida del potencial del huracán para la destrucción por viento y surgencia (Gray, 1988), no se presentó de forma explícita en las emisiones de los pronósticos. Se debe señalar además, que los pronósticos del día en que se desarrolla la primera tormenta tropical (Com) y del día en que se disipa el último ciclón (Fin) tampoco se expresaron en las predicciones emitidas. Estos dos predictandos se tienen en cuenta en la confección del pronóstico para Cuba y se estiman mediante el método de Ballester y  González (1996). Los promedios se obtienen por tanto para el período 1966 – 1994 de la muestra dependiente que le corresponde.

Para el análisis de los ciclones tropicales se consultaron las informaciones de los boletines emitidos por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba y los Avisos publicados por el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, además de las imágenes del satélite geoestacionario GOES-8 y las observaciones de los aviones de reconocimiento. Como fuente de información para analizar las condiciones medias, tanto atmosféricas como oceánicas, se utilizó la información brindada por el Centro de Predicción del Clima de los Estados Unidos (extraída de http://www.cpc.ncep.noaa.gov/). 

 En la Tabla 1 se puede apreciar que los signos de las desviaciones referentes a la actividad ciclónica en toda la región atlántica coinciden, pero el número de ciclones tropicales se elevó a 14 y el de huracanes a 8, sobrepasando estas variables la norma esperada. Tres de los huracanes llegaron a ser intensos (de categoría 3, 4 ó 5, según la escala de Saffir – Simpson), éstos fueron Alberto, Isaac y Keith, todos con vientos máximos superiores a los 200 Km/h.

 El pronóstico del potencial destructivo fue bueno, ya que se previó que esta variable tendría un comportamiento normal, como lo fue en realidad. El 81% de la cifra mostrada en la Tabla 1 fue aportado por los tres huracanes intensos.

 La predicción del día de desarrollo de la primera tormenta fue aceptable si se tiene en cuenta que se predijo un comienzo dentro del período normal, con tendencia hacia lo tardío y éste resultó tardío. En el caso del día de disipación del último organismo se pronosticó un final tardío y este se mantuvo dentro de la norma, pero con tendencia hacia lo temprano.

 En cuanto a los pronósticos por áreas se tiene que para el Golfo de México se esperaba un comportamiento normal, con tendencia hacia una actividad baja. Sin embargo, éste fue activo al desarrollarse las tormentas tropicales Beryl, Helene y el huracán Gordon. De esos tres sistemas, dos se originaron fuera del área en cuestión. Helene se formó en el Océano Atlántico y Gordon en el Caribe. Para el Mar Caribe se pronosticó un comportamiento activo y en la realidad estuvo dentro de la norma, con el desarrollo de un sistema. Este fue el huracán Keith, el más intenso de la temporada con vientos del orden de los 225 km/h y la presión mínima central de 939 hPa.

 
Tabla 1. Comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica para 2000 en el Atlántico Norte.
Variable P R DP DR
CT 10 14 0.2 1.3
H 6 8 0.2 1.0
PDH(104KT2) 69 83.1 0.2 0.5
At 7 10 0.2 1.4
Car 2 1 0.8 -0.1
GM 1 3 -0.5 0.9
Com* 205 217 0.4 0.8
Fin* 321 296 0.6 -0.4
*  Se expresan en días julianos.


En el Océano Atlántico se desarrollaron las tormentas tropicales Chris, Ernesto, Leslie y Nadine, así como los huracanes Alberto, Debby, Florence, Isaac, Joyce y Michael para un total de 10 ciclones tropicales. Aquí se esperaba que el comportamiento de la actividad ciclónica en el área fuera normal, con una pequeña desviación positiva, y éste resultó por encima de la norma. Ahora bien, debe señalarse que Chris sólo se mantuvo con la categoría de tormenta tropical apenas unas seis horas, Ernesto y Leslie fueron tormentas por menos de día y medio y que sus vientos máximos no sobrepasaron el límite inferior (65 Km/h) de esa clasificación. Por otra parte, también es notable en esta área, el origen de carácter subtropical que presentaron los tres sistemas aquí formados en el mes de octubre (Leslie, Michael y Nadine).

En agosto se emitió una actualización de la predicción estacional (Ballester et al., 2000b), donde se reafirmaban los criterios expresados en la emisión anterior. En ambas predicciones se planteaba, que la probabilidad de que el Caribe fuera afectado por al menos un ciclón tropical proveniente del Atlántico era alta (80%), lo que se cumplió con la afectación de Debby al grupo norte de las Antillas Menores, Puerto Rico y República Dominicana como huracán y a Haití y al extremo oriental de Cuba como tormenta, donde finalmente se disipó. Además de la entrada al Caribe del huracán Joyce, por el grupo sur de las Antillas Menores, después de ser degradado a tormenta tropical.

La presencia casi permanente en la troposfera superior de fuertes corrientes del sursuroeste al suroeste en la zona del Arco de las Antillas y mares cercanos al este, ocasionó el debilitamiento de los sistemas que se trasladaron sobre esa área.

El pronóstico para Cuba en términos de probabilidades se mantuvo en un 75% de afectación por al menos un ciclón tropical. Ese valor estimado se aproximaba a la frecuencia normal de afectación a este país. En agosto pasó Debby muy próximo a la costa sur del extremo oriental de Cuba, donde se disipó. En septiembre Helene cruzó por el extremo occidental de Cuba en fase de depresión y Gordon influyó sobre la región occidental del país, principalmente en su extremo oeste, aunque su centro no pasó por territorio cubano. De acuerdo con el pronóstico del día de desarrollo de la primera tormenta tropical en la segunda quincena de julio y del día de disipación de la última a mediados de noviembre, se dejó abierta la probabilidad de afectación a Cuba desde agosto, lo que se cumplió con la presencia de Debby en ese mes.

En resumen, la temporada ciclónica del 2000 se puede clasificar de activa, atendiendo principalmente a las cifras alcanzadas en el área oceánica (ver Tabla 1), pero las características intrínsecas de algunos sistemas en sí no reflejan tal comportamiento, ya sea por presentar vida efímera o por haber tenido una intensificación limitada, debido fundamentalmente a la presencia de alta cizalladura.

La actividad ciclónica fue favorecida en septiembre, con el desarrollo de siete organismos, por la imposición de los Estes en la troposfera alta del Atlántico tropical, con la excepción del extremo oriental del Caribe y mares cercanos del Atlántico adyacente. Agosto y octubre también se presentaron activos, según las cifras de cuatro y tres ciclones tropicales, respectivamente; sin embargo, predominaron los vientos con componente oeste, lo cual influyó en la limitación de la intensificación de los sistemas en ambos meses y en la génesis hacia latitudes más altas en octubre. Las condiciones de la troposfera superior en esa franja del Atlántico no resultaron propicias para la intensificación de los ciclones tropicales en gran parte de la temporada, a pesar de la inexistencia de una fuente generadora de calor en el Pacífico Ecuatorial Oriental, donde las aguas se presentaron ligeramente frías, con una anomalía media para la región Niño 3.4 igual a –0.41º C.

Las aguas del Atlántico tropical fueron un factor neutro al desarrollo de los ciclones tropicales en la región, con una anomalía de la temperatura superficial media en la temporada de 0.09º C en el área comprendida entre los 5 - 20 grados de latitud norte y los 30 - 60 grados de longitud oeste, que se incluye en la “región principal de desarrollo”. Otro factor neutro resultó de las condiciones de la circulación estratosférica, donde la anomalía de los vientos en el nivel de 50 hPa fue del oeste, mientras que en el de 30 hPa estuvieron transitando por la fase este.

Perspectivas para el 2001.

Se espera que la temporada ciclónica del año 2001 tenga un comportamiento de normal a poco activo, ya que la combinación de las condiciones oceánicas - atmosféricas fundamentales que regulan la actividad ciclónica en la cuenca atlántica influirán de forma negativa o neutra.Entre esas condiciones estarán:

  1. El retorno hacia los valores normales o ligeramente cálidos de la temperatura superficial del Pacífico Ecuatorial Oriental, según las tendencias previstas por los modelos de predicción consultados.

  2. El comportamiento de normal a ligeramente cálido de la temperatura superficial de las aguas en la franja tropical del Atlántico Norte.

  3. La fase de tránsito hacia el oeste de la Oscilación Cuasi – Bienal del viento estratosférico ecuatorial.

El pronóstico para el año 2001 de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte será emitido el próximo 2 de mayo.


Agradecimientos.

Se agradece la colaboración de la colega Milagros Sarmientos y del Centro de Pronósticos para la confección de este trabajo.


Referencias.

Ballester, M. y C. González (1996): Un método para el pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte. Boletín de la Sociedad Meteorológica de Cuba, Vol. 2, No.1.

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (1999): Pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico, el Golfo de México y el Caribe. Boletín de la Sociedad Meteorológica, Vol. 5, No.2. http://www.met.inf.cu

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (2000a): Pronóstico de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte para el 2000. INSMET. 1p.

Ballester, M., C. González. y R. Pérez (2000b): Pronóstico de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte para el 2000. (Actualización). INSMET. 1p.

CPC/NCEP (2000): Forecast Forum - December 2000. Climate Diagnostics Bulletin. http://www.cpc.ncep.noaa.gov

Gray, W. M. (1988): Summary of 1988 Atlantic Tropical Cyclone Activity and verification of author´s Seasonal Forecast. Preprint. Dep. of At. Sc. Colorado State University. 49 pp.

Bulletin Author: Alejandro Bezanilla
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Last Modified:Mayo 08, 2001
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