SOMETCUBA Bulletin Volume  8  Number 1 August  2002
Cuban Meteorological Society
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VERIFICATION OF THE CYCLONE ACTIVITY FORECAST ON THE NORTH ATLANTIC FOR THE 2001.

 

by Maritza Ballester Pérez Institute of Meteorology, CITMA
Cecilia Gonzales Pedroso
and
Ramón Pérez Suarez

( Only Spanish version available )

Los pronósticos para el 2001 calificaban al comportamiento de la temporada como normal, atendiendo a las características de la circulación atmosférica subtropical prevalecientes en el mes de abril y a los valores medios (para el período enero - marzo) de la temperatura superficial del mar en la franja tropical del Atlántico Norte. Las condiciones esperadas en la circulación estratosférica ecuatorial a alturas de 21 - 24 kilómetros, con la Oscilación Cuasi - Bienal transitando hacia la fase oeste durante la temporada también se consideraban como un factor neutral. La condición favorable estaba dada por circulación troposférica superior, debido a la ausencia de un evento ENOS (El Niño / Oscilación del Sur).

El comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica emitidos el 2 de mayo (Ballester et al. 2001a) para la región atlántica se muestra en la Tabla 1. El análisis se realiza por medio de la comparación entre los valores pronosticados (P) y reales (R) de las variables, que se consideran en el método de pronóstico estacional diseñado por Ballester et al. (1999). También se comparan las desviaciones normalizadas de estos valores (DP y DR, respectivamente), tomando en cuenta los promedios para el período 1966 - 1998. Como norma se toman los valores de las desviaciones oscilando entre ±0.5.

Las variables pronosticadas son:

CT - cantidad de ciclones tropicales (tormentas tropicales más huracanes).

H - cantidad de huracanes.

PDH - potencial destructivo de los huracanes.

At - cantidad de ciclones tropicales a formarse sobre el área oceánica.

Car - cantidad de ciclones a desarrollarse en el Mar Caribe.

GM - cantidad de ciclones a desarrollarse en el Golfo de México.

El potencial destructivo de los huracanes, que es una medida del potencial del huracán para la destrucción por viento y surgencia (Gray, 1988), no se presentó de forma explícita en las emisiones de los pronósticos. Las predicciones del día en que se desarrolla la primera tormenta tropical (Com) y del día en que se disipa el último ciclón (Fin) tampoco se expresaron en los pronósticos emitidos. Estos dos predictandos se tienen en cuenta en la confección del pronóstico para Cuba y se estiman mediante el método de Ballester y González (1996). Los promedios se obtienen por tanto para el período 1966 - 1994 de la muestra dependiente que le corresponde.

Para el análisis de los ciclones tropicales se consultaron las informaciones de los boletines emitidos por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba y los Avisos publicados por el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, además de las imágenes del satélite geoestacionario GOES-8 y las observaciones de los aviones de reconocimiento. Como fuente de información para analizar las condiciones medias, tanto atmosféricas como oceánicas, se utilizó la información brindada por el Centro de Predicción del Clima de los Estados Unidos (extraída de http://www.cpc.ncep.noaa.gov/).

En la Tabla 1 se puede apreciar que los signos de las desviaciones referentes a la actividad ciclónica coinciden, excepto en el área oceánica. La actividad predicha para toda la región y para cada área en particular estaba dentro del rango establecido como normal y en todos los casos esos valores se superaron. La mayor desviación la presenta el número total de ciclones tropicales, a lo cual contribuyó fundamentalmente el desarrollo de cuatro organismos más de lo esperado en el área oceánica. El número de huracanes se elevó a nueve, cuatro de los cuales llegaron a ser intensos (de categorías 3 y 4, según la escala de Saffir - Simpson), estos fueron Erin, Félix, Iris y Michelle. Hubo un huracán (Noel) con apenas medio día en esa categoría y sólo los huracanes Iris y Michelle (los más intensos) alcanzaron tal categoría al sur de los 24 grados de latitud norte.

El pronóstico del potencial destructivo fue muy bueno, ya que se previó que esta variable tendría un comportamiento normal y así fue en realidad. La predicción del día de desarrollo de la primera tormenta fue exacta. En el caso del día de disipación del último organismo se pronosticó un final enmarcado dentro de la norma con tendencia hacia lo tardío y este fue tardío, por lo que se puede considerar como un pronóstico aceptable.

En el Golfo de México se desarrolló una tormenta más de lo pronosticado, para un total de tres que fueron Allison, Barry y Gabrielle, esta última convertida en huracán sobre el Atlántico. Igual sucedió para el Caribe, donde se desarrolló un ciclón más de lo predicho. Aquí tomaron nombre los huracanes Iris y Michelle, originándose Iris al este y muy cerca del Arco de las Antillas. Estos dos pronósticos tuvieron un buen resultado

Tabla 1. Comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica para 2001 en el Atlántico Norte.

Variables

P

R

DP

DR

CT

9

15

0

1.6

H

6

9

0.2

1.4

PDH(104KT2)

76

71

0.4

0.3

At

6

10

-0.3

1.4

Car

1

2

0

0.8

GM

2

3

0.2

0.9

Com *

156

156

-1.1

-1.1

Fin *

315

338

0.4

1.3

* Se expresan en días julianos.

En el Océano Atlántico se desarrollaron las tormentas tropicales Chantal, Dean, Jerry y Lorenzo, así como los huracanes Erin, Félix, Humberto, Karen, Noel y Olga para un total de 10 ciclones tropicales. En esta área se esperaba que el comportamiento de la actividad ciclónica fuera normal, con una desviación negativa, y éste resultó por encima de la norma. Ahora bien, debe señalarse que cuatro de los organismos de esta área (Karen, Lorenzo, Noel y Olga) se originaron en sistemas baroclínicos.

En agosto se emitió una actualización de la predicción estacional (Ballester et al., 2001b), donde se reafirmaban los criterios expresados en la emisión anterior. En ambas predicciones se planteaba, que la probabilidad de que el Caribe fuera afectado por al menos un ciclón tropical proveniente del Atlántico era alta (70 - 80%), lo que se cumplió al penetrar en el área Chantal y Jerry, aunque este último se debilitó en la región oriental. Chantal al pasar por el Arco de las Antillas se degradó a onda tropical, pero después volvió a adquirir la categoría de tormenta tropical, penetrando en tierra por la zona fronteriza entre Belice y México.

El pronóstico para Cuba en términos de probabilidades se mantuvo en un 70% de afectación por al menos un ciclón tropical, valor estimado que se aproximaba a la frecuencia normal de afectación a este país. Este pronóstico se cumplió con el azote directo del intenso huracán Michelle el 4 de noviembre. Además de forma indirecta, las bandas de nublados convectivos asociadas a Gabrielle, ubicado en el nordeste del Golfo de México, ocasionaron numerosas lluvias del 13 al 15 de septiembre, fundamentalmente en la mitad occidental de Cuba. Considerando el pronóstico del día de desarrollo de la primera tormenta tropical en la primera semana de junio y del día de disipación de la última a mediados de noviembre, se dejó abierta para toda la temporada la probabilidad de afectación a Cuba.

En resumen, la temporada ciclónica del 2001 se puede clasificar de activa, atendiendo principalmente a las cifras alcanzadas en el área oceánica (ver Tabla 1). La cuenca del Caribe resultó ser muy perjudicada al transitar por ella una tormenta tropical y dos huracanes intensos, los cuales tuvieron un impacto directo en países de Centroamérica y Cuba. Las tormentas del Golfo de México afectaron a los estados sureños de los Estados Unidos.

La actividad ciclónica presentada en junio (1) tuvo un comportamiento normal; en agosto (3), septiembre (4) y noviembre (2) fue ligeramente activa. La intensificación de las tormentas en agosto estuvo limitada por la fortaleza del anticiclón subtropical del Atlántico y la vaguada tropical troposférica superior. Octubre con la formación de cinco tormentas tropicales fue el mes más activo, con condiciones de la troposfera superior y de la temperatura superficial del mar en el Caribe propicias para la intensificación de los ciclones tropicales. Dos de los organismos formados en octubre y los de noviembre tuvieron un origen de carácter baroclínico.

La temperatura superficial del Pacífico Ecuatorial Oriental tuvo un comportamiento neutral, con una anomalía media de 0.07º C, lo que fue un factor contribuyente a que la circulación troposférica superior en el Atlántico favoreciera el desarrollo de los ciclones tropicales. Las aguas del Atlántico tropical fueron propicias para el desarrollo de los ciclones tropicales en la región, con una anomalía de la temperatura superficial media en la temporada de 0.3º C en el área comprendida entre los 5 - 20 grados de latitud norte y los 30 - 60 grados de longitud oeste, que se incluye en la "región principal de desarrollo". La mayor contribución a esta anomalía se produjo en el mes de noviembre con un valor de 0.6º C. La circulación estratosférica ecuatorial resultó ser un factor neutral, al estar en tránsito hacia la fase oeste.


Bulletin Author: Alejandro Bezanilla
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Last Modified:Julio 30, 2002
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